domingo, 26 de diciembre de 2010

Otras lecturas del 2010


Otras lecturas importantes que recuerdo ahora:

- Vida y destino (V. Grossman)
- The Adventures of Augie March (S. Bellow)
- Justine (Durrell)
- Las benévolas (Littell)
- The Sound and the Fury (Faulkner)
- The Master of Petersburg (Coetzee)
- Do Androids Dream of Electric Sheep? (P. K. Dick)
- The Bridge of San Luis Rey (Wilder)
- The Good Soldier (F. M. Ford)
- The Heart is a Lonely Hunter (McCullers)
- Resurrección (Tolstoy)
- House of Meetings (M. Amis)
- Hotel du Lac (Anita Brookner)
- Two Serious Ladies (Jane Bowles)

En el otro extremo, las decepciones:

- ... Oscar Wao (Junot Díaz)
- The Buddha of Suburbia (Kureishi)
- Oracle Night (Auster)
- Millennium, 1 (S. Larsson)

viernes, 17 de diciembre de 2010

A Year in Reading








Nadie me lo ha preguntado, y no creo que tenga nada importante que decir al respecto, pero estos son los mejores libros que he leído este año que termina.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Netherland (Joseph O´Neill)



Todo lo percibimos a través de la mirada y la voz del narrador, Hans, un europeo reservado y taciturno, a quien su esposa ha abandonado en Nueva York, después de la tragedia de las Torres Gemelas.





Refugiándose en el compañerismo deportivo de un grupo de emigrantes aficionados al cricket, deporte ajeno a la cultura americana (como él mismo, hasta cierto punto), Hans pasa por esta crisis soportando su soledad, pero sin salir completamente de su ensimismamiento y sin compenetrase en la vida de los demás. Por eso lo que prevalece en esta narración es su peculiar percepción de las cosas, sus recuerdos y reflexiones, y sólo a través de ellas sabemos algo de las otras personas que influyen o influyeron sobre él.




Moviéndose hábilmente entre diferentes instantes del pasado y el presente, la voz de Hans nos conduce por un amplia travesía circular que termina en él mismo, salvado de la debacle, se puede decir, por su propio carácter pesimista, concesivo y algo sentimental.

Un libro que me gustó, como me gustan las lecturas melancólicas y reflexivas, en buena prosa, con saltos temporales muy bien urdidos y oportunos.


Siguiendo la recomendación de Mark Sarvas, en su blog The Elegant Variation, lo cambié por dos libros usados que no me entusiasmaron especialmente.

lunes, 29 de noviembre de 2010

The Corrections (Jonathan Franzen)


Qué libro más agudo e inteligente, y más deprimente, al mismo tiempo. No dan ganas ni de hacer una pequeña sinopsis.
Creo que nunca voy a olvidar la terrible tristeza que sentí mientras leía la parte de las relaciones maritales de Gary y Caroline.

¿Lo guardaré en mi biblioteca o lo canjearé por algún libro usado en la tienda de El Lector?

lunes, 29 de diciembre de 2008

Theft (Peter Carey)


Como su título sugiere, el crimen y el romance son los ejes temáticos de esta narración; lo que los vincula es el arte. Michael Boone, el protagonista, es un pintor proveniente del pueblo australiano de Bacchus Marsh (Victoria) que se encuentra entrampado en las secuelas de su divorcio y la pérdida de vigencia de su obra artística.


Conoce en su provisional refugio de New South Wales a Marlene, una joven que lo va a conducir poco a poco al lado más oscuro de gran mundo (al que él desea pertenecer) de las galerías y los coleccionistas internacionales de pintura: el latrocinio, el uso indebido del droit moral y la falsificación de obras de arte.


Michael Boone es un artista llano, visceral, obsesivo y fiel a sus temas personales. Su técnica, tal como se la describe en la novela, raya en lo extravagante y ofensivo. El lenguaje empleado en la narración intenta reflejar el estilo de Boone: frases irregulares y grotescas en las que se suceden expresiones de grueso calibre, coloquialismos y descripciones vulgares. Pero el resultado es una obra intensa, ácida y procaz y, al mismo tiempo, suficientemente emotiva para transmitir con fidelidad el drama personal del protagonista.


En efecto, al mismo tiempo que presentar una historia negra, el autor ha buscado en esta novela referirse a los padecimientos de un artista que ha crecido en un lugar periférico como Bacchus Marsh (de cual es originario el mismo Carey) donde su vocación no encuentra estímulo suficiente para crecer y del cual debe escapar a cualquier costo, incluso el de enemistarse con su familia, a fin de no traicionarse a sí mismo.


Es este afán por hacerse un lugar en la historia del arte moderno lo que constituye el verdadero motor de la trama, lo que lleva a su protagonista a involucrase sin remilgos en las actividades de una delincuente sin escrúpulos.

jueves, 6 de noviembre de 2008

La hermana (Sándor Márai)


Desde “El último encuentro”, la aparición de una “nueva” novela del escritor húngaro Sándor Márai en nuestro medio atrae la atención del público lector.


En la que ahora nos toca comentar, el protagonista es un hombre al que se le identifica únicamente como “Z.”, un pianista centroeuropeo a quien el narrador conoce durante unos días de invierno, en plena Segunda Guerra Mundial, en un antiguo hotel ubicado en las montañas de un país al que nunca se nombra.
A medida que pasan los días sin que el mal tiempo les permita alejarse de su temporal refugio, ambos personajes logran intimar y Z. revela a su interlocutor que una enfermedad padecida tiempo atrás fue lo que le incapacitó para proseguir su carrera de concertista. Al mismo tiempo, con ocasión de un particular suceso del que ambos son testigos involuntarios, alude a algunas certezas sobre el destino humano que dicha enfermedad le ha permitido conocer.


Meses después, tras el fallecimiento de Z., el narrador recibe en calidad de legado un manuscrito (cuya trascripción conforma la segunda mitad de la obra) en el que el pianista ha descrito su experiencia como paciente en el sanatorio donde se curó, su trato con los dos médicos y las cuatro religiosas que lo atendieron como enfermeras y, sobretodo, el cambio que la experiencia de la enfermedad operó durante aquellos días en su interior.


Como en sus obras anteriormente publicadas en español, es el intento que llevan a cabo los personajes –mujeres y hombres que han dejado atrás ya la mayor parte de sus vidas– de comprender las motivaciones que han guiado sus decisiones y orientado sus existencias lo que constituye el centro de la narración. Su atractivo para el lector actual radica quizá en la gravedad y preocupación que alienta en esta voluntad introspectiva, propia de épocas menos irreflexivas y apresuradas que la nuestra, así como la perplejidad que produce la visión del mundo que estos personajes comparten, casi extinguida por completo en la cultura occidental.

martes, 21 de octubre de 2008

The Beginning of Spring (Penelope Fitzgerald)



Más conocida por sus novelas Offshore (Premio Booker 1979) y The Blue Flower (1995), la recientemente fallecida narradora británica Penelope Fitzgerald publicó en el año 1988 la obra que ahora comentamos.


En ella su autora nos sitúa en la antigua ciudad de Moscú, durante el año 1913, poco antes del inicio de la Revolución Rusa. Frank Reid, hijo de un emigrante inglés y propietario de una imprenta en la vieja capital, presiente el fin de una época. Las nuevas tecnologías han vuelto obsoletos los viejos métodos de impresión a mano que él aún practica. Percibe que el Gobierno, en contraste con sus propios sentimientos personales, lo considera por su origen un inversionista “extranjero”. Pero lo que más turbación le provoca es el hecho de que su esposa inglesa lo ha abandonado repentinamente, dejándole a sus tres hijos a su cargo.


El largo invierno de Reid es descrito con lírica sobriedad, sin concesiones al dramatismo o una desmedida introspección psicológica. Quizás ello está en armonía con la propia personalidad del protagonista, quien pese al aturdimiento que lo atenaza demuestra el temple necesario para dirigir su casa y su negocio, haciendo frente a sus obligaciones, con serena y elegante firmeza. Es atractiva, por otro lado, la recreación de la vida cotidiana de un lugar y una época que la autora no conoció personalmente y que sabe presentar sin cansinas demostraciones de erudición histórica, a través de interesantes personajes secundarios.


En esta novela, detrás de la narración de sucesos ordinarios y sin aparentes consecuencias, lo que hay es una intimación hacia otra realidad menos material, el apunte de una reflexión sobre el carácter humano que el lector atento podrá completar por sí mismo al alcanzar el final de la historia, al “comienzo la primavera”, cuando queden resueltos los enigmas que abruman al impresor Reid.