sábado, 5 de agosto de 2017

el invierno



Pinterest: @xonorolemodelz




También los domingos mi padre madrugaba

y se ponía sus ropas en el frío azul oscuro,

luego con las manos cuarteadas que dolían

del trabajo en la inclemencia semanal encendía

las llamas estancadas. Nunca nadie le agradeció.



Yo me despertaba y oía al frío astillarse, quebrarse.

Cuando los cuartos estaban calientes, él llamaba,

y lentamente me levantaba y me vestía,

de miedo de las iras habituales de aquella casa,



Hablándole con indiferencia, a él

que había espantado el frío

y lustrado mis zapatos buenos, también.

¿Qué sabía yo, qué sabía yo de las

obras austeras y solitarias del amor?   



Those Winter Sundays
Robert Hayden, 1913 - 1980


  

martes, 25 de julio de 2017

frío


ourbedtimedreams: Untitled by sner3jp Via Flickr






aunque sé que nunca se te puede encontrar
aunque sé que ni desde la altura más alta
se te puede ver no estás escondiéndote
de mí o sí es por cómo te ves ahora
o quizá por cómo me veo yo ahora tantos años después
y lugares vistos gente conocida sin saber nunca
quién era yo o cómo me miraban los otros o no me miraban
o cómo estás donde quiera que estés si te escribo una carta
no tendré respuestas si grito para que vengas en mi hora
final no vendrás pero aun así te buscaré 




the dark tree, the cold sea
Emily Fragos 

lunes, 5 de junio de 2017

Tormenta vespertina



Y qué con estas tormentas vespertinas
cuando la espuma se hace roca, la ola
ensenada. En el interior de la onda
sería como siempre soñabas el colapso
de dos hombres en el ser.
De esta manera, las rocas renuncian
a su sólida postura. Si Hart se lanzó
del barco al mar, cómo puedes
tú, Hartley, apenas vivo
en esta soledad, no hallar su
ojo dentro de ti. Hay una cresta
una repetitiva alta ola que viene a
por ti. Tan poca luz es la que logra penetrar
aparte de tu deseo en espuma de mar
anudado para estallar —aquí está tu montaña de Maine donde el rebrote
el empuje pasional logra penetrar. 


Sharon Dolin 
I want to paint the livingness of appearances.
           
—Marsden Hartley

lunes, 15 de mayo de 2017

No abandonar





Más que los embudos fucsias abriéndose
en el manzano silvestre, o el obsceno desplegarse
de las ramas en el cerezo del vecino, con sus flores
algodón caramelo empujadas contra el cielo pizarra
de las lluvias de primavera, es el verde de los árboles
lo que me conmueve. Cuando todo el golpe de blanco
y melcocha, baratijas y oropel del mundo, ha dejado
esparcido el pavimento con el confeti del después,
vienen las hojas. Paciente, laboriosa, una piel verde va
creciendo sobre lo que sea que el invierno nos hizo,
un regreso a la idea del continuo de la vida pese al
desastre, el daño, el vacío que somos. Bien pues, parece
decir el árbol, me haré cargo, y una hoja nueva, lustrosa,
deshace el puño en palma, de todo me haré cargo.




Instructions on Not Giving Up 
Ada Limon (1976)

sábado, 25 de febrero de 2017

Limones



Desolados limones, contengan
bien, en su cuenco de barro,
la luz en su amarga pulpa,


que un resplandor amarillo
sea toda su armadura
este domingo desnudo;

que su luz indoblegable
rebote contra escudos de manzanas,
tan reales que se antojen de cera,

y compartan su agrio silencio
con la evocación que esta mujer
hace de los domingos de otro fruto,

hasta que formen, concentración mediante,
falanges con yelmo
preparadas para lo que venga,

hexagonales ciudades donde murieron abejas
en aras nada más de la dulzura,
que sus lámparas sean las últimas

en encenderse sobre esta barnizada mesa
el presente domingo, que demanda
algo más que la fe de los cirios,

algo más que conquistadores con yelmo
muriendo como abejas, que multiplican
los recuerdos en la rubia cabeza de ella;

mientras la tarde se vuelve borroso
añil, que sus lámparas
retengan, en este cuenco de barro

anocheciendo, vida aún, pero una vida
más allá de las lágrimas o las alegrías
del sereno, la alegre, neónica humedad

del crepúsculo que desdibuja
la figura de esta mujer recostada,
un limón, una lámpara sin fuego.

Derek Walcott (Traducción de José Luis Rivas De: “Uvas de la playa”. Recogido en la antología “Pleno verano – Poesía selecta”. Vaso Roto Ediciones 2012). 


“Sunday Lemons”

Desolate lemons, hold
tight, in your bowl of earth,
the light to your bitter flesh,

let a lemon glare
be all your armour
this naked Sunday,

your inflexible light
bounce off the shields of apples
so real they seem waxen,

share your acid silence
with this woman’s remembering
Sundays of other fruit,

till by concentration
you grow, a phalanx of helmets
braced for anything,

hexagonal cities where bees
died purely for sweetness,
your lamps be the last to go

on this polished table
this Sunday, which demads
more than the faith of candles

than helmeted conquistadors
dying like bees, multiplying
memories in her golden head;

as the afternoon vagues
into indigo, let your lamps
hold in this darkening earth

bowl, still life, but a life
beyond tears or the gaieties
of dew, the gay, neon damp

of evening that blurs
the form of this woman lying,
a lemon, a flameless lamp.

Derek Walcott “Sea grapes” – 1971