martes, 8 de diciembre de 2015

Tormentas



Un pájaro fulguraba como errado luego
se va. No pensamos velocidad de la vida.
No pensamos, ¿por qué odia Jezebel?
Pensamos, ¿quién arroja árboles contra
la casa? Jezebel era una fenicia.
Las tormentas fenicias son secas y
aterradoras, llegan una dentro de la
otra como elipses retorcidas.


(Anne Carson, Thunderstorm Stack )



*     *     *



Duermes con un sueño de tiempo de verano,
despiertas con rasgueo de lluvia – depositado por la lluvia.
Nada hay afuera solo plumas de hierba cargadas de gotas
y aire lluvioso. La mesa de plástico de la terraza
ha dejado tres patas en su camino hacia la verja del jardín.
Las montañas han tenido el tino de desaparecer.
Es el ánimo celta – vientos, torrentes, después remordimiento.
La gloria se alza como una cortina sobre el agua lejana.
La vieja casa de piedra, habiéndonos conducido por la oscuridad,
se acodera en un charco todo de su propia sombra.
Ese resquicio que se va abriendo en la tiniebla es como buena suerte.
Suerte en la que ni tú ni el mañana pueden confiar.   

(Anne Stevenson, Drench)

Imagen: visionsthroughaglassdarkly.blogspot.com

martes, 1 de diciembre de 2015

Act III, Sc. 2



Mira dijo ella esta no es la distancia
a la queremos estar – Queremos estar
cerca, muy cerca. Pero de nuevo, ¿cuál es
el camino hasta allí? ¿Y acaso es


demasiado tarde? Podía oír las acciones
precipitándose – pero ellas están sobre
otra pista. Y en el silencio,
o lo que sea eso que sigue,


estaba aún el zumbido: motas, esporas,
efectos tardíos y demás recordaban la mañana después.
Luego la espesura por la que no puedes pasar llamada espera.


Luego el tú, quien quiera que seas, mirando abajo para ver si ya
                               está acabado.
 Luego solo la mirada en las cosas que se miraban.

 Luego solo la mirada de las cosas que eran vistas.


(Jorie Graham) 
Imagen: thepoetryofmaterialthings.tumblr.




La mano en el arado (Ruy de Moura Belo)

LA MANO EN EL ARADO F eliz aquel que administra sabiamente la tristeza y aprende a repartirla entre los días Pueden pasar los meses y los...