sábado, 25 de abril de 2015

Amor después del amor




Vendrá el tiempo
cuando, con júbilo,
te saludarás a ti mismo llegando
a tu propia puerta, en tu propio espejo,
y cada uno sonreirá a la bienvenida del otro,
y dirá, toma asiento. Come.  
Amarás otra vez al extraño que era tu propio yo.
Ofrece vino. Ofrece pan. Devuelve tu corazón
A sí mismo, al extraño que te ha amado

toda tu vida, a quien ignoraste
por otro, quien te conoce de memoria.
Toma las cartas de amor del anaquel de libros,

las fotografías, las notas desesperadas,
monda tu propia imagen del espejo.

Toma asiento. Celebra tu vida. 




Love After Love, Derek Walcott





viernes, 17 de abril de 2015

No se ha ido




Alguien entra en tu vida
un día que ya no más
recuerdas. Pasan los años,
y se vuelve la madre que 
nunca tuviste, la hermana que
fuma antes del desayuno, 
la primera amistad. Echada
en el raído sofá al calor
del estío, comparte contigo una
temporada de béisbol. A los 
doce te explica el mundo,
cómo la gente era vendida allá
abajo en el río, cómo alguien
siempre trajinará y se gastará
hasta la médula estos huesos,
músculos y tendones. Ella te
contará por qué tu hermano de
dieciséis precisa de dos camisas
al día y cómo crecerá para mandar,
ella, la que nunca hará eso, explica
y te bendice con una mano al
alisar tu cabello. Un día
se ha ido, pasó de los cuarenta y
se ha enamorado otra vez,
y el amor se la ha llevado
junto a un hombre con una pierna
y ningún futuro. Una postal 
de California y luego solo ya
un silencio permanente.
El planchador queda a la espera
en el rincón, los gastados y oscuros
zapatos devueltos con una patada
al clóset, su amarillenta bata
se aja en el respaldo de la silla
hasta que tu madre, maldiciendo
la hace retazos y basura.
Vas a buscar y la encontrarás
en las mandíbulas largas de otras
mujeres, en los ojos endurecidos
que pueden brillar sin esperanza,
la volverás a hallar una vez
y otra porque con las dos
manos abiertas, con un voz
que nada dice, con una
nueva sonrisa para cada
nueva pérdida, te mostrará
un mundo por el que ella moriría. 



She’s Not GonePhilip Levine
Foto: Helen Levitt

domingo, 5 de abril de 2015

La vida


La vida, amigos, es aburrida. No se debe hablar así.

Después de todo, el cielo fulgura, el gran mar suspira,

nosotros mismos fulguramos y suspiramos,

y más aún mi madre me decía cuando era chico

(varias veces) ´Ya confesar que estás aburrido

significa que tú no posees



Recursos Interiores´. Concluyo ahora que no poseo

recursos interiores, porque estoy  pesarosamente aburrido

Las gentes me aburren,

la literatura me aburre, especialmente la gran literatura,

Henry me aburre, con sus empeños & aprietos

peor que aquiles,



quien ama a la gente y al arte osado, que me aburre.

Y las quietas colinas, & el gin, se ven como una rémora

y de alguna forma un perro

se ha llevado a sí mismo & su cola considerablemente lejos

hacia las montañas o el mar o el cielo, dejando

atrás: a mí, pécora.



                                                                           ***



Nada muy malo me ha sucedido últimamente,
¿Cómo explicas eso? –Yo lo explico, Mr Bones,
parte ´e tu desconcertante rara sobriedad.
Tan sobrio como se pueda, sin chicas, sin fonos,
¿qué tanto de malo puede pasarle a Mr Bones?
Si la vida es un sándwich de un pañuelo,

en una modestia de muerte me uno a mi padre
quien osó hace ya tanto atrás abandonarme.
Una bala en una escalinata de concreto
muy cerca de allí un sofocante mar del sur
a horcajadas sobre una isla, junto a mi rodilla.
Lo tuyo es por hambre, Mr Bones,

Te ´fresco este pañuelo, ahora pon aquí
tu pie izquierdo junto a mi pie derecho,
hombro con hombro, todo aquel jazz,
un brazo en el otro, junto al mar bello,
susurra un poco, Mr Bones.
No vi a nadie venir, en lugar de eso yo fui.   


                                                                          ***


Cómo esta mujer halló el coraje, cómo consiguió hacerse
del coraje, Henry se entretenía en una frenética caliente
noche del ocho de julio,
¿de dónde provino, dirigió el Señor alguna vez la mirada
sobre su antigua cuna pensando ´Esta va a
compensar antes de morir

por setenta y dos años de menudas indignidades
al menos´, y con su trueno cerró una promesa?
En ese pueblo alejado
quién ojos ponía en mi madre con vergüenza & rabia
de que nadie debería soportar tal clase de peregrinaje,
rezongaba Henry sudando, hecho hombre

pero no hecho a la bondad de esta mujer en
su gran fuerza, su esperanza sobrehumana,
no, no, no hecho, de ninguna forma.
Proclamo un misterio, farfullaba para sí,
de amor, y cogió el bourbon de la repisa
Y tomó por ella uno rebosante, rebosante.  



Dream Song 14, 76, 100,  John Berryman

La mano en el arado (Ruy de Moura Belo)

LA MANO EN EL ARADO F eliz aquel que administra sabiamente la tristeza y aprende a repartirla entre los días Pueden pasar los meses y los...