martes, 21 de octubre de 2008

The Beginning of Spring (Penelope Fitzgerald)



Más conocida por sus novelas Offshore (Premio Booker 1979) y The Blue Flower (1995), la recientemente fallecida narradora británica Penelope Fitzgerald publicó en el año 1988 la obra que ahora comentamos.


En ella su autora nos sitúa en la antigua ciudad de Moscú, durante el año 1913, poco antes del inicio de la Revolución Rusa. Frank Reid, hijo de un emigrante inglés y propietario de una imprenta en la vieja capital, presiente el fin de una época. Las nuevas tecnologías han vuelto obsoletos los viejos métodos de impresión a mano que él aún practica. Percibe que el Gobierno, en contraste con sus propios sentimientos personales, lo considera por su origen un inversionista “extranjero”. Pero lo que más turbación le provoca es el hecho de que su esposa inglesa lo ha abandonado repentinamente, dejándole a sus tres hijos a su cargo.


El largo invierno de Reid es descrito con lírica sobriedad, sin concesiones al dramatismo o una desmedida introspección psicológica. Quizás ello está en armonía con la propia personalidad del protagonista, quien pese al aturdimiento que lo atenaza demuestra el temple necesario para dirigir su casa y su negocio, haciendo frente a sus obligaciones, con serena y elegante firmeza. Es atractiva, por otro lado, la recreación de la vida cotidiana de un lugar y una época que la autora no conoció personalmente y que sabe presentar sin cansinas demostraciones de erudición histórica, a través de interesantes personajes secundarios.


En esta novela, detrás de la narración de sucesos ordinarios y sin aparentes consecuencias, lo que hay es una intimación hacia otra realidad menos material, el apunte de una reflexión sobre el carácter humano que el lector atento podrá completar por sí mismo al alcanzar el final de la historia, al “comienzo la primavera”, cuando queden resueltos los enigmas que abruman al impresor Reid.

La mano en el arado (Ruy de Moura Belo)

LA MANO EN EL ARADO F eliz aquel que administra sabiamente la tristeza y aprende a repartirla entre los días Pueden pasar los meses y los...